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Por: Lic. Dolores Xochitl Ibarra Aispuro

     Cuando los acontecimientos nacionales marcaron la burla que hizo al pueblo de nuevo Porfirio Diaz al reelegirse de nuevo presidente de la República y que Francisco y Madero lanzó a la Nación el Plan de San Luis que fechó en SAN LUIS y firmado el 5 de Octubre de 1910, en el cuál invitaba a los ciudadanos a levantarse en armas, llegó el ejemplar de estea culiacán de manera reservada y turnandose de persona a persona de conocida filiación antirreelecionista. Tan pronto como se dió a conocer este documento, se fueron organizandose en grupos los simpatizadores a él, que celebraron juntas en diversas partes, siendo la más importante la que sellevaba a cabo por la calle colón y Corona, donde vivía el Joven RAMON F. ITURBE con su familia, este trabajaba en la Alcaldía de la carcel de Culiacán. El grupo que se reunía en este sitio no era importante porque fuera el mas numeroso, sino por la calidad combativa de sus elementos, entre los que destacaban el propio Iturbe, Juan M. Banderas, José Ma. Cabanillas, Monico Sabas y otros. Esta casa les daba seguridad por estar en un barrio deshabitado, las esquinas estaban ocupadas, con los de enfrente, popr el norte, por Don Francisco Grijalva, con sus dos hijosJosé e Isabel y una sordita, y la del sureste, por Don Felipe Díaz con sus bellas hijas Maria, Matilde y Heliodora, todos ellos eran de filiación antirreelecionista.

     Yá próxima la fecha señalada por don Francisco I. Madero para levantarse en armas, el 20 de Noviembre de 1910, el grupo acordó que BANDERAS quién tenía mas acceso al gobierno, aprehendiera al gobernador REDO, aprovechandose del baile que en ese día se celebraba en los amplios salones de Palacio y que Jose Maria Cabanillas, Juan Carrasco, Luis Chaires y otro adquirieran la polvora que se necesitaba para la confección de bombas. En el carruaje de Chaires llevaron la polvora hasta la casa de José María Cabanillas, que estaba situada por la "Martínez de Castro" ahora Obregón entre las calles Escobedo y Colón, en donde el propio Cabanillas tenía su modesto negocio de carpinteria al que habitualmente se dedicaba, allí mismo entre ls jugadita de naipe y el sorbo de mezcal, para despistar, se confeccionaron las bombas de polvora y cortadillo, forradas de cuero crudo, manejables a mano, que en gran parte se utilizaron en la toma de esta plaza.

     El 20 de Noviembre de 1910 desde temprana hora se iban reuniendo en el lugar los del grupo, cuando, sin esperarlo, un pelotón de soldados del Estado, a quines se les distinguía con el nombre de "Los Carnitas", hizo irrupción en la casa y los que ya estaban dentro, que se dieron cuenta se echaron a correr, saltando tapias con tanta raídez, que los soldados no lograron aprehender a nadie.

     Como a las 8:30 de la noche llegó Iturbe a su casa, y como por el desorden que advirtió en los papeles que encontró tirados en el suelo y abiertas las puertas de la casa, se dió cuenta desde luego de lo que estaba pasando, con paso lento entró a su casa, atravezó la salita pasó sin ser molestado y aprovechandose de la sombra que se proyectaba por la barda del oriente del solar, llegó hasta la tapia del sur la cual saltó pasando a la calle dos de Abril hoy Boulevar Madero, pasó por la calle corona , llegando hasta la vía delferrocarril Occidental Mexicano, en donde en esa época principiaba el bosque espeso. Esa noche inició la Revolución En Culiacán, Ramon F. Iturbe, que la cogió para el Alcoyonqui; Juan Banderas, que se fue por Tepuche; José Maria Cabanillas, que salió para Cosalá y francisco Ramos, que con su hijo Francisco tomó para Tacuilole.

     El joven Iturbe dió muestras de poseer dotes de organización y mando, porque no obstante de ser tan joven, pronto reunió un grupo mayor de 100 hombres, medianamente armados, alfrente de los cuales, con la ayuda de Banderas, Conrado Antuna y agustín Beltrán, con sus respectivas guerrillas, se tomó la plaza de Tamazula , Durango, el l2 de Enero de 1911, en donde se le incorporaron, con pequeños grupos de gente meio armada José Higuera, Everardo Angulo, Genaro Rios. De allí, la columna salió ára Topia Durango y a su paso por el Tominil, se le agregó Antonio Franco, quién en ese lugar, sacaba la vida trabajando de peluquero y siguieron. Pero por ligueras diferencias entre Iturbe y Banderas, la columna se dividió endos grupos quedando uno a las órdenes de Juan M. Banderas, que con agustin Beltran y Franco, torcieron con destino a San Ignacio, y el otro grupo al mando de Iturbe que siguío para Topia, plaza que éste atacó el 5 de Febrero de 1911, siendo rechazado por la fuerza federal que la guarnecía.

     Las acciones de armas de los revolucionarios, que en forma sorprendente aumentaban en número e importancia y que en los pueblos enteros se levantaban en contra del gobierno, alarmó a los hombres de éste y por acue5do del mismo, el Genral Higinio aguilar, jefe de las operaciones militares del Estado, ordenó que el Teniente Coronel LUIS G. MORELOS saliera a combatirlos, organizandole fuerte columna compuesta con federales, Carnitas, Rurales y hasta gendarmes de la policia urbana, perfectamente equipada y municionada, con cañones, ametralladoras y fusilería de largo alcance, y al mismo tiempo, los reeleccionistas, bajo la dirección del Lic., Ignacio A. Sais, se organizaron en todo el Estado con el nombre de "GUARDIA NACIONAL" expresando que lo hacían para defender a sangre y fuego al régimen porfirista, según acta del 5 de Febrero de 1911, que firmaron: Fortino Peña, Miguel Tarriba, Francisco Echavarría, Ing. Emiliano Z. López, Federico G. Peña, Julián Lavín, José Maria Escobar, Mariano Peimbert, Ildefonso Castañeda, Antonio Aguirre, Manuel Avilés, R. Higuera, José Rojo, Juan B. Ordorica, Juvencio Rojo, Lic. Alfonso I. Gastelum, Valentín Lugo, C.P. Valadez, Eduaro Solosrio, Leandro G. Ceballos, Exiquio Lugo, Luis G. de la Torre, Luis G. Cañedo, Ricardo Peña, R. Zatarían, A. R. Cenobio, Eligio Rojo, Cirilo Arrayales, Lorenzo Saracho, erando B. Martines, Genaro Estrada, Pablo Soler, Lic. José G, Heredia, Pedro Blancarte, antonio Moreno, José Ramos Jr., Ing. Manuel Rodriguez Gutierrez, Fortunato escobar, Carlos Urrea, Santiago Astengo, Ignacio V, López, Medardo Torrero, Emigdio Valdéz, Marcial Salas, Gustavo Couret, Petronilo zaragoza, J. Trinidad Rodriguez, José Isabel Ramos, Juan E. Andrade, Samuel Sainza, Rafael de la Vega, Ramón Aguirre, Felipe Gómez, Dr. Enrique Gonzalez Martines, Lic. Francisco Sánchez Velazquez, Luis Gonzalez Cruz, Lic. José Támez, Lic. Arsenio Espinoza, José de la Vega, Canuto Gonzalez, antonio T. Izábal,Napoleón Ramos, Manuel Clouthier, Ponciano Almada, Jesús Urrea, Jesús I. Penne, Francisco C. Zazueta, Emilio del Corte, Gilberto Roe, Evodio Rojo, Gustavo Vengueres, Efrén castro, Prospero M. Rochín, Antonio astorga, ng. an L. Paliza, Alberto Almada, José G, Rochín, Joaquín alvarado B., Gregorio A. Iribe y otros muchos mas.

     Respuesto del fracaso, el general Iturbe ya al frente de 615 hombres perfectamente armados y municionados, el 7 de marzo de l9ll volvió a la carga sobre la plaza de Tonia, tomándola por capitulación el 9 de los propios,después de tres días de reñidos combates y cogiendo prisioneros a los contingentes que la guarnecían, entre ellos a don Agustin del Corral, que allí era Juez de Paz, a quién no solo se le perdonó la vida y se letrató contoda clase de consideraciones, sino que para que no fuera molestado durante su trayecto por la zona peligrosa , se le mandó custodiado congente armada de la revolución, hasta el poblado de El Molino, mediante el compromiso que bajo palabra de honor, otorgó de no volver hacer armas en contra de la revolución.

     JUAN M. BANDERAS, Agustín Beltrán y Antonio Franco siguieron para San Ignacio, cuya plaza tomaron el 21 de enero de l9ll, después de reñidisimo combate librado contra las fuerzas federales que la guarnecían, y de allí, se vinieron al norte. En el camino, por diferencias entre Beltrán y Franco, aquel se separó de la columna y se vino a incorporar con Iturbe, quién ya venía para Sinaloa, y en el trayecto, sin esperarlo, a su paso por Santa Cruz de Ayala, se encontró con las fuerzas federales que iban a reforzar la guarnición de Cosalá, que ya estaba amenazada por los hombres de la revolución. El General Higinio Aguilar, sabedor de los movimientos destacó para elnorte al Teniente Coronel Luis G. Morelos para interceptar el paso a Banderas, las columnas, sin separarse, se encontraron en el poblado de El Aguajito, Distrito de Mocorito, el 6 de abril de l9ll, librandose reñido combate.y ya la situación se resolvía en favor de Banderas, cuando un soldado de la columna de éste, un débil mental, en el fragor de la lucha, enlos momentos en que con fiereza las dos fuerzas contendientes se disputaban los fortines federales, tuvo la infeliz debilidad de gritar ¡YA SE NOS ACABO EL PARQUE¡ y los dos grupos, como movidos por mano misteriosa se separaron de la lucha y se retiraron del poblado, dejando el suelo sembrado de cadáveres y heridos graves, que despues los vecinos del lugar se encargaron de atender.

     Dejando a DOMINGO ARRIETA en el lugar, con 100 hombres perfectamente armados y municionados, para fomentar la revolución en el Estado de Durango, se vino Iturbe, de Topia, llegando a las Milpas de Camanaca, el 9 de abril siguiente del en que había llegado el mismo lugar el Teniente Coronel Morelos, quién por instrucciones de su jefe Aguilar se había movilizado violentamente para esa región y había aprehendido a Enrique Esparragoza, arrancándolo, con abuso de autoridad y lujo de crueldad, de los brazos de su esposa y de sus pequeños hijos, entre quienes lo fusilarón, sin escuchar los gritos y súplicas, no obstante que lo había encontrado ciego y aprehendido, en la paz del hogar y fuera de combate.

     El inesperado encuentro de las dos columnas se entablo rudo combzate, y dandóse cuenta Iturbe de la superioridad de las armas de los federales ( éstos llevaban cañones de montaña, rifles de largo alcance, ametralladoras, rifles de largo alcance y buen parque, minetras los de la revolución, apenas si traían unos 8 o 10 rifles buenos y el resto eran carabinas de las Henrys, que los campesinos usaban para la caza, con parque reformado), se replegó en Tamazula Durando,hasta donde lo siguío Morelos, librándose en esta plaza los combates del 11 y 12 de abril de l9ll, después de los cuales, Iturbe, con su gente, se replegó por el camino a El Rodeo, Durango.

     Posesionado Morelos de la plaza de Tamazula, se dedicó a cometer toda clase de atentados, y emulando a ATILA, asesinó, saqueó, robó, ultrajó familias y vició a encantadoras y honestas señoritas, nomas porque las señaladas como victímas, habían sido denunciadas como simpatizadoras del antirreeleccionismo. Entre otros asesinó a Francisco Salas y Desiderio Legsal, cieguitos e inutilizados, Ezequiel Quintero, Antonio Martinez, Adelaido Uurtusuastegui, Iganacio Rios, Rosendo Robles, Jesús Esparragoza, Maximiliano Perez y Luciano Urtusuastegui, a todos aquellos sacándolos de sus domiciliosy ejecutados frente a sus familiares, saquearon al comercio y las casas particulares, sacando de los baules de éstas, hasta las ropas íntimas de la familia, con la avidez de robarse lo que los dueños escondieron enellos, y para que nadie quedara conforme, el jefe , alfrente de su horda hizo irrupción en catedral, atropellando y maltratando a la gente, que por se jueves y viernes santos, se encontraban en el interior, hincadas, entregadas con devoción a las prácticas religiosas. Y no conforme todavía, despues de robarse los dineros de las alcancías y las figuras que como milagros los devotos colocazron sobre las imágenes, dispararon sus rifles sobre estas, en un torpe exhibicionismo de incredulidad y ateismo.

     Los actos vandálicos realizados por MORELOS y la horda que lo seguía, obró el milagro de inciendiarla conciencia de los vecinos de aaquellas regiones, indignándose estos de tal manera, que los pueblos en masa se levantaban ára empuñar las armas, propuestas a combatir y exterminarlo, yá no ssolo por venganza sino por temos que si quedaba vivo, pudiera volver a hacerlos víctimas de sus atentados y asesinatos. La columna de Iturbe, desde luego se vió rforzado con mayores contingentes de personas dispuestas az la lucha, y aparte, llevados por esos mismos própositos, se formó separadamente otra numerosa columna con las columnas de Conrado Antuna, Lauro Vizcarra, Antonio Franco e Ismalel Lares, que por su propia cuenta se fueron a tomar la plaza de Cosalá, que estaba guarnecida por fuerte contiongente de fuerza compuesta con elementos fedrales de los del Estado y municipales. Y avisado Iturbe de aquella situación, el 30 de abril de l9ll mandó un contingente de 200 hombres,para reforzarlos, yendo 100, almando de Tanquilino y Gregorio Martinez y los otros l00 al de Francisco Benitez y Antonio Dueñas, quienes llegaron oportunamente.

     Ya tenían 8 días consecutivos de combatir en Cosalá, sin decidirse la situación, porque los federales, aunque maltrechos, no se rendían, esperanzados de recibir el refuerzo que habían pedido a Culiacán, cuando del campo revolucionario llegó C.G. Molina con su gente,trayendo como su segundoal aguerrido Pedro León, con lo que, después de dos días de reñidisimos combates, se rindió la guarnición mediante el tratado que se celebró enla casa conocida por "La Quinta". sita en la propia Villa, a las 11 de la mañana del 11 de mayo del mismo año, concurriendo para ese objeto, por el gobierno, el prefecto José Sabas de la Mora y Franciscno Salmón y por la revolución Claro G. Molina asistido de su secretario Miguel Armienta López.

     Tomada la plaza, se puso en libertad a los prisioneros de guerra,a quines trató con tal consideración, que de la Mora, no solo se le permitió que se dirigiera a Culiacán, sino que con el objeto de que no se le perjudicara en el camino, se le mandó custodiado por gente de la reovulción hasta elrancho de el "potrero", mediante el compromiso que de la Mora, no volveria hacer armas contra la revolución, se evitó que Antuna fusilara a Don Tomas Sanchez Gregoire, q uién hasta la caida de la plaza había desempeñado el cargo de Recaudador de Rentas, pero no pudo evitarse el fusilamiento de Rosalió Muñoz, porque éste, abusando del puesto de Inspector de Policia del lugar, había cometido infinidad de atropellos y malquistado por eso, la mala voluntad de los vecinos que en su gran mayoría venian ya incorporados en las guerrillas de la revolución.

     A las 3 de la tarde de ese día y año, el esperado refuerzo fedral hacía su entrada a Cosalá, por el Barrio de la Canela,pero avisado Molina, que h abía asumido la jefatura de los grupos revolucionarios, se trasladó a aquel lugar,los combatió , derrotó y dispersó.

     La acción de armas de Cosalá, fué sin duda la más reñida en el Estado de Sinaloa, en la etapa Maderista.

     Enviado el contingente a Cosalá, Iturbe vino llegandoa Paredones, entonces perteneciente a la Alcaldía Central del Distrito de Culiacán, el viernes 5 de mayo de l9ll e instaló su cuartel general en casa de Don NicanorMedina, caracterizado vecino del lugar, y elsábado 9 de los mismos,llegaron al propio ocha, Agustin Beltrán, Hilario Nevarez Montes, Antonio Franco,punto con sus respectivas guerrilllas José Maria Cabanillas, Francisco Ramos, Mónico Osuna, Ramón Rangel V., y Lugenio Estensor, tocando a Francisco Ramosacuartelarse con su gente en la casa de un Arabé, quién con sufamilia mexicana, víviá desde hace tiempo en el poblado.

     De paradones, la columna salió en la mañana del 12 de mayo,llegando enla tarde de ese mismo día a la Loma de la Rodriguera, situada a 6 kilómetros al norte de la plaza de Culiacán, ese mismo día llegaron a ese lugar los jefes herculano de la Rocha, Agustín Beltrán, Hilario Nevarez Montes, Antonio Franco, Melquiades Melendres, Mauro Valenzuela, Enrique Sanchez y otros, y al día siguiente ya salían para la Limaa estrechar el sitio de Culiacán, cuando por invitación de Juan M. Banderas, salió para culiacán el guerrillero Francisco Ramos, con su hijo Francisco y llevando a Don Herculano de la Rocha enrepresentación de Ramón F. Iturbe, quién prosiguió su camino a "El Barrio", dejando en la Loma,resguardando ese importante sector, alsegundo de Don Herculano y las demás guerillas.

     Ya en Culiacancito, con sugente,por cierto la mejor equipada y montada,cabalgando un frisón mosro con una silla sinaloense con vaquerillos de "chivo", hizo su entrada al poblado el jefe de guerrilla Gregorio L. Cuevas, originario de Vequillos, Distrito de Mocorito, que siendo acomodado comerciante de la plaza de Culiacán, se había salido de esta ciudad y lanzado a la revolución dejando abandonados su comercio y su familia, compuesta esta por su joven esposa y pequeños hijos. Y como en Culiacancito la situación estaba insostenible porque la concentración de mas de dos mil hombres , los víveres se habían agotado. Con el jefe Francisco Ramos, se trasladó a San Pedro, acuertelándose en casa de don Abraham Sanz de donde a diario se regreso a Culiacancito,pendientes del curso de los acontecimientos.

     Despues de acaloradas discusiones, se acordó ir estrechando el sitio a la plaza de Culiacán para romper el fuego a la señal convenida,dejando las operaciones bajo el control de los jefes de guerrilla, que en último caso obedecerían como jefes supremos o de columna a BANDERAS Y A ITURBE , que representaban los mayores contingentes. Y ya se venían a estrchar el sitio de Culiacán, cuando enSan Pedro se supo que el ingeniero Manuel Bonilla con la representación de Don Francisco I. Madero había llegado a Culiacancito, trayendo como novedades el descalabro infligido por los revolucionarios al gobierno , en ciudad Juárez, que venían a entablar pláticas con Don Diego Redo y el General Higuinio Aguilar, gobernador del Estado y jefe de las operaciones milistares del estado, respectivamente con el objeto de suspender las hostilidades y evitar derramamiento de sangre. Y ante esas noticias, se suspendio el desarrollo del plan acordado, ordenándose que las tropas de la revolución fueran tomando posiciones cerca de la ciudad, pero sin disparar ningún tiro por mientras se resolviera la situación.

     Iturbe con su gente llegó a el BARRIO el l3 de mayo de l9ll y el l6, enese mismolugar, recibió el nombramiento de General Brigadier que le concediera FRANCISCO I MADERO, en su caracter de JEFE SUPREMO DEL EJERCITO LIBERTADOR, y allí fueron llegando con sus respectivas guerrillas,los jefes José Maria Cabanillas, Fracisco Ramos, Agustin Beltrán, Melquiades Melendrez, Braulio Quiñonez, Lauro Beltrán, Conrrado Antuna, Domingo Arrieta, Mónico y Sabas Osuna y los otros jefes que ya desocupados de sus labores en Cosalá,venian del oriente.

     Por la absoluta falta de comunicaciones se desconocieron los TRATADOS DE CIUDAD JUAREZ. Y mientras los federales y el gobierno se encontraban recelosos e indecisos por no confirmar las noticias, las fuerzas de la reovolución sufríamos por la carencia de víveres, pues todos estos se encontraban en la ciudad, los jefes, no tenían dinero para sufragar los gastos de la tropa, y los federales y el gobierno impedían la salida de aquellos elementos, creando así una situación insostenible. Y sabiendo los revolucionaroos que vivian dentro de la ciudad, las penalidades por las que atrabezaba por iniciativa de Crisanto arredondo y don Lucano de la Vega, ricos comerciantes del lugar y de filiación antirreeleccionista,reunieron algunos dineros, que mandaron al ya General Ramon F. Iturbe, más como el gobierno supo de esta remesa hizo que Nicolas Amarillas acompañara al enviado siendo recibidos por la avanzada que cubría el camino por la Aurora y conducidos hasta "El Barrio", de donde después de ser interrogado Amarillas, fue regresado en la tarde custodiado por la gente que venía a reeplazar la avanzada y en la propia noche se le fusiló bajo un guamuchil. Sabiéndose después que había confesado que él (Amarillas) había sido elautor de la denuncia de las Juntas enla casa de Iturbe, por lo que el 20 de novienbre y que,los asistentes a la junta, habían sido sorprendidos, y que en esta ocasión llevaba la comisión de asesinar az José Maria Cabanillas.

     No obstante los compromisos contraidos por los jefes delgobierno y los de la revolución, los federales, enfatuados (no se resignaban a la derrota que les estaban infringiendo los desarrapados cam pesinos improvisados de soldados, porque ellos, con sus entorchados luminosos , dorados se consideraban invencibles, por ser milsitares de profesión) faltando a la palabra empreñada y aprovechando todas las oportunidades, desde las alturas cazaban a los de la revolución, cuando éstos, aguijoneados por la curiosidad (muchos nunca habían venido a Culiacán) y confiados en el armisticio, llegaban a alguna choza de los alrededores de la ciudad, cercanas a las avanzadas, causando coraje ese sistema criminal, cobarde e inhumano, fueron infinidad de bajas en las filas revolucionarias, sin que éstos pudieran ni siquiera contestar el fuego, tanto por la enorme distancia que separaba ambos bandos como porque los federales disparaban trás las loberas que habían construido enlas partes altas de los edificios para defenserse. Y como esa cobarde carnicería no se suspendía, no obstante las notas de la protesta presentadas por los jefes de la revolución a quienes trataban con aire de superioridad y el descontento iba minando las filas revolucionarias, para evitar eso, la noche del 20 de mayo de l9ll a la aeñal convenida el alud humano se dejó ir, incontenible, sobre la ciudad atacando a los federales que estaban afortinados enlas entradas de la población, entablándose entonces encarnizada lucha entre los dos bandos.

     Me voy a referir solo a los hechos de armas realizados por eloriente de la población, por haber sido allí donde operé.

     Al llegar a la casa del "Chararaque" las fuerzas de la revolución fueron recibidas condescargas cerradas disparadas por las fuerzas federales, que cubrian aquel puesto de avanzada, pero enseguida fueron vencidos, y abandonaron las posiciones,replegándose para la ciudad.

     Se siguió el avance, y yaa posesionados de "El Coloso" Don Lauro Beltrán , originario de Topia, Durando, a quién tocó entrar por ese sector, ordenó a sus soldados que quemaran la fábrica, creyendóla del gobierno, porque era de la casa "REDO"y Don Diego, hijo del propietario era el gobernador. Y ya se iba a proceder a la quema, Cuando Inés Felix, originario y vecino de Molo Viejo, Sindicatura de Tepuche, de esta municipalidad de Culiacán, que venía incorporado a esa guerilla, horrorizado por aquella órden, le observó ¿Usted tiene orden para quemar la fábrica? ... Herido en su amoar propio Don Lauro, con ese imperativo de ranchero envalentonado, que a toda costa quiere demostrar su machismo , le respondió ¡YO MANDO QUE SE QUEME Y SE VA A QUEMAR!

     Aparte de la gente de Don Lauro y la que venía de José María Cabanillas, sumaban centenares los mirones y todos, al escuchar aquella orden, que inevitablemente se tenía que cumplir, se precipitaron sobre la finca, abrieron las puertas y ventanas, sacaron entre las bodegas infinidad de piezas de manta y otros artículos de facíl venta y en seguida, se dedicaron a prender fuego a la fábrica, produciéndose el siniestro que terminó con aquella factoria que fue un centro de importancia, que dió vida a millares de familias de la región a cambio de su trabajo personal en las labores del taller y en la compra-venta del algodón que se producía para atender a esa factoria, en las tierras de esta región.

     A la quema de la fábrica estuvieron presentes Francisco Corrales originario de Guadalupe de Urrea, municipio de Tamazula Durando, Ignacio Felix del Carrizal. municipio de Durango, Pedro Beltrán de Guayabastita, municipio de Tamazula durango, y Lauro Martinez, de San Juan del Notoral, también del mismo municipio y, aparte , parte de la gente de la guerrilla de José Cabanillas, que aún no había podido salir de ese lugar, en su avance para la ciudad.

     Ya estaba consumiendose la fábrica, cuando llegaron al lugar con sus respectivas guerrillas, Magdaleno Beltrán y Sabino Duran, también de Tamazula y, enseguida pasaron los hermanos Mónico, Sábas y Valentín Osuna(A) los panaderos, originarios de la Noria, munucipio de Mazatlán, que venían con una guerrilla, incorporados a la columna que tomó parte por ese sector.

     Los contingentes revolucionarios continuaron su avance a la población,y como los federales estaban cazando desde las alturas, escondidos sin poderse hacer blanco en ellos, se ingenió oradar las paredes de las casas para entre estas ir cruzando lasd manzanas, que permitió llegar hasta la proximidad de los fortines de los del gobierno,quitando así la importancia de estos.

     A nuestra guerrilla toco entrar por la casa del "Chararaque", cogiendo por el "Rey de los amores" hacía el sur se entró por el Panteón Civil, de allí por el ferrocarril Mexicano (a) el Tacuarinero y de allí cogiendo por el norte, se atacó la parte oriente de el seminario, hoy Hospicio Madero, quedando a nuestra derecha la casa de "Al Pasar una copa" y al poniente, según supimos después, atacaba la guerrilla de "Angostura", jefaturada por Cándido Aviles.

     Despues de tres días de reñidisimos combates se rindió el gobierno, quedando el Coronel Luis Morelos ocupando las alturas del Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, desde de donde cazaba a los revolucionarios que pasaban a su alcance, seguro que el mal estado de las armas de los de la revolución y por el lugar en donde él se encontraba,podía carraquear sin peligro, y seguía sosteniéndose, porque su conciencia lo acusaba como responsable de infinidad de delitos y atropellos que había cometido en Tamazula, Estado de Durango y sabía que los familiares de sus víctimas, que engrosaban las filas de la Revolución, no le perdonarían todos aquellos asesinatos. Por fin, el domimgo 28 de mayo por intervención delseñor Obispo Don Jesús Uranga y Sain, bajó del santuario el Coronel Morelos, trayendo una pequeña herida sangrando en la terminal de la ceja izquierda, que le fue curada.

     Al momento de presentarse el Coronel Morelos en el piso del edificio, se abrió la muchedumbre, unos para dar paso y otros a tomar posiciones para dispararle, unos le pidieron las armas, pero el indicó que le presentaran al jefe porque consideraba indecoroso entregar sus armas a cualquiera, dada su categoría militar. ¿Quién es el jefe? , preguntó, en ese momento, los curiosos y parte de la tropa señaló al jefe Gregorio L. Cuevas, que avanzaba trayendo una carabina. Y yá Morelos le entregaba el arma, cuando le preguntó ¿Usted es Juan Banderas? , y como le respondiera negativamente y todos respetaran la condición de "preso" del coronel, continuó en la posesión de aquellas armas, hasta que llegó al lugar el jefe Banderas, en un carruaje e identificado y saludándose, éste le dejó con las armas y subiéndolo al vehiculo, trayendo ambas sus respectivas armas, se trasladaron a la casa de "Gobierno" en donde Morelos entregó sus armas, al propio Banderas.

     Tomada esta plaza por las fuerzas revolucionarias, el Gobernador del Estado Don Diego Redo, a quién se contaba entre los prisioneros que se tomaron en este lugar, obligado por las circunstancias presentó la renuncia de su cargo y obtenida, Banderas, cumpliendo su compromiso, no solo le concedió la libertad, sino que le permitió que sariera para elnorte, a donde expresó sus deseos de ir. Custodiandolo con 25 hombres armados de la revolución que bajo el mando de Emilio Banderas, su hermano, lo acompañó hasta SAn Blas, y aceptada la renuncia, se designó Gobernador para substituirlo, al licenciado Don Celso Gaxiola Rojo ( este fue el primer gobernador de la revolución de sinaloa y no el Licenciado Celso Gaxiola Andrade, como lo afirmó el señor Don Fernando López Portillo en sus memorias publicadas en la revista SUCESOS para todos) tomando posesión del gobierno el 3 de junio de l9ll. Mientras tanto, en Palacio de Gobierno se organizaba la Junta Revolucionaria de Sinaloa, nombrándose como presidente al general Juan M. Banderas, vice-presidente general Ramón F. Iturbe, secretario a Teodoro Lemenmeyer y vocales, Manuel M. Vega, Agustin Beltrán, Antonio M. Franco y José Maria Cabanillas. De éste no quieren acordarse, no obstante los múltuples e importantes servicios que prestó a la revolución.

     Por instrucciones del centro, la presidencia de la "Junta Revolucionaria" debía desempeñarla el jefe de la Revolución que tuviera mayor contigente armado. Y como se nombro presidente a Banderas, sabiendóse que el Ingeniero Manuel Bonilla habia informado que éste jefe era quién jefaturaba el mayor contingente, opinando muchos que con la tendencia de tener ocupada la atención de banderas para poder llevar al gobierno a su familiar el Licenciado Don Celso Gaxiola Rojo,el general Iturbe reunió las guerrillas a sus órdenes y poniendose al frente, en ordenada y correcta formación,desfiló por las calles y frente a Palacio de esta capital, para comprobar lo contrario. No obstante las cosas quedaron en tal Estado e Iturbe siguió como Vice-Presidente.

     Desde el siguiente día de haberse entregado Morelos, los soldados de la revolución principalmente los que venían de Tamazula y de otras partes del Estado, que en centenares si no en millares venían incorpoados en las diversas guerrillas, se agitaban enlos diversos cuarteles en imponente protesta, porque todavía no se fusilaba al coronel Morelos, y pedían a los respectivos jefes que loentregaran a la tropa, para lincharlo, pero éstos para evitarloe impartirle garantías, lo entregaron para su custodia a Francisco Quintero, hombrazo valiente, originario de la Cofradía de los Quintero, de esta municiapalidad de Culiacán, que con su guerrilla estaba acuertelado en la cárcel pública y allí lo tuvo, dispensandole toda clase de atenciones.

     Así corrían los días, cuando en la noche del lunes 5 de junio de l9ll en el carruaje que traia Luis Chairez, llegaron a la propia cárcel Don Agustín eltrán, Don Herculano dela Rocha, Francisco Quintero y Merced Beltrán, sacaron a Morelos, lo subieron al carruaje, lo ligaron fuertemente de los brazos a las varillas del coche y lo condujeron hasta el panteón, en donde lo bajaron.

     Al entrar al panteón,el coronel se sentó en el marco base del zaguán y a su solicitud, le quitaron las ligaduras, aprovechando el momento para confeccionar dos cartas, una para su esposa y otra para una señorita de esta población, y entregó un reloj y un anillo para que selos enviaran a sus familiares.

     Ya en el lugar de la ejecución, Don Agustín Beltrán, acompañado de los otros expresados jefes, formó el cuadro yleyó algo asi como una sentencia, con considerandos y resultandos, e indicando, que se había acordado fusilarlo, para que consusola vida pagara los innumerales asesinatos, robos, violaciones y depredaciones que había cometido en los pueblos indefensos, señalándole los siguientes: Asesinatos de Enrique Esparragoza llevado a cabo en las Milpas, el 8 de abril de l9ll, sin formación de causa, nomás porque se lo habían acusado de "filiación Maderista"; FRancisco Salas y Desiderio Legal, que llevó a cabo en Aguazarca, considerado como barrio de Tamazula, Durango el l3 de los mismos, porque cuando las fuerzas del gobierno marcaron el alto con el ¡Quién vive! los interpelados contestaron que ¡MADERO! y fueron fusilados, no obstante de que habían sido detenidos y no disparados de momento y que él y sus oficiales , se desengañaron de que las víctimas eran cieguitos; Ezequiel Quintero, que fue sacado de su casa y fusilado en presencia de sus familiares el mismo día 13, sin velarle que estaba invalido; Donato Martines, en Tamazula, Durango, wl día 13 , que sacaron y asesinaron frente a sus familiares, nomás porque sus hijos Gerardo y Jesús Abitia, andaban incorporados enla guerrilla de Ramón Iturbe; Adelaido Urtusuastegui, el mismo dia 13, porque enlos días 11 y 12 anteriores, éste había visitado al jefe Iturbe; Iganacio Rios y Rosendo Robles, en Palos Blancos, considerado como Barrio de Tamazula, el mismo 13,por su filiación maderista y sin valerle a Robles su condición de paralítico, inválido; Jesús Esparragoza, Mazimiliano Paez y Luciano Urtusuastegui, enel cerro de Morelos, cerca del poblado de Tamazula el día catorce, a donde se habían ido a refugiar, nomás porque habían sido de filiación antirreeleccionista. Violaciones: De dos agraciadas y bellas señoritas, como criminal venganza de que el hermano de ellas, José Higuera, traía una guerrilla incorporada a la columna de Ramón F. Iturbe. Siguieron las acusaciones, pero estas fueron las significativas.

     Leido aquel documento, Morelos,después de decir que no le temía a la muerte y que era superior soldado que sus juzgadores, cuando hizo ademán de sacar dinero para obsequiar con cinco pesos a cada uno de sus ejecutores, tanto Don Agustín como los demás jefes de Guerrilla que lo acompañaban y los soldados que formaban el "cuadro", se dieron cuenta que, en vez dedinero, Morelos sacaba una pistola de debajo del chaquetin, que por falta de práctica de los revolucionarios no habían encontrado y sin más orden, los soldados hicieron la descarga, tras de la cual el coronel Morelos cayó al suelo y , a su lado, como a un metro y medio, siguió la pistola rayando el suelo.     Durante el mes de junio y por orden delgobierno Federal,se licenció a la gente armada de la revolución, habiéndoseme licenciado con migente, el 25 de junio de l9ll e la columna formada freente al hoy establecimiento Banco Mercantil del Pacífico, al llegar a la esquina de las entonce avenidas Constitución y Hospicio.

     No obstante del licenciamento, la mayor parte de la gente de la revolución, principalmente la de la sierra, continuaba en la plaza, entregada a las libaciones, borracheras, escándalos etc., celebrando a su modo el triunfo de la causa. Y aunque esas manifestaciones, por mas desbordantes, no pasaban del escándalo, el C. Gobernador del Estado, creado en otro medio de orden y por su educación,trataba de reprimirlos, sin conseguirlo, porque este profesionista, como era desconocido para ellos, por su calidad de civil, lo consideraban "catrín", reaccionario, y de momento los guerrilleros estimaban indebido aceptar y respetar a quién no fuera de su calidad, estando tan cerca el triunfo de la lucha armada.

     Por eso, los jefes principales de la revolución (Banderas, Iturbe, Cuevas, etc.), conscientes de su responsabilidad, redoblaban los servicios de seguridad, facilitando de sus guerrillas de acuerdo y encooperación con el Gobernador, la gente que, en forma de patrullas, recorrían la población. Y en esa labor, con mas generalidad se ocupaban los servicios de Cipriano Alonso y de su guerrilla, jefe querido y respetado entre elelemento de la revolución, hombre de aspecto serio, quién gozaba de la confianza del gobernante porque hasta esas fechas, había demostrado su abstinencia al vicio y sus inquebrantables hábitos de disciplina y orden; pero el domingo 6 de agosto de l9ll, los compañeros de armas de Alonso, que se entregaban a la francachela en el Hotel de " La Nacha ", situado en la esquina noroeste del cruzamientode la calle Rosales con la venida Paliza, entonces Independencia, cuando éste pasó por ese lugar en eldesempeño su servicio, lo invitaron a beber y con trabajo lo convencieron despertando así el gusano que contra su voluntad tenia reprimido. En esa condición montado en su caballo, lo hizo cabriolar, como solo el sabía hacerlo y disparando al aire su pistola, en plena calle y con la tambora de Alcoyonqui que los seguía se hizo.

      Confiados ya los elementos del régimen caído, se fueron filtrando en el gobierno de la revolución, y aprovechándose de la genoridad de nuestros hombres, consiguieron que desde luego se convocara a elecciones para gobernador, con la esperanza de que alguno de sus filiales resultaría electo para rerminar el periódo que por la renuncia dejaba trunco Don diego Redo. Y para este fin, conla simpatía de los hombres del gobierno, los aristócratas y de los porfiristas lanzaron como candidato a gobernador allicenciado José A. Meza y en contra, el grupo probre de la revolución, y los estudiantes del colegio civil Rosales lanzaron como candidato al profesor Don José Renteria.

     En los tiempos de esas luchas, casi para nada contaba la opinión de los candidatos, porque, tan a raíz del triunfo de las armas de la revolución, que entonces el movimiento se consideraba de origen esencialmente democrático electoral, el pueblo y las muchedumbres estaba reservado elderecho de opinar, y que ese pueblo conrevolucionarios y estudiantes del Colegio Civil Rosales se hacian respetar ¡ Oh tiempos, como has cambiado !. Y se cuenta que ya organizado un fuerte grupo, se acordó entre ellos, sin previa campaña sostener alprofesor don José Renteria, comocandidato a gobernador y de allí, de plena asamblea, se nombró una comisión para que en nombre y representación del ggrupo, comunicaran al elegido aquella determinación, integrando la comisión los señores Celso A. Garcia, Carlos Felix y Cosme Alvaez y otros más, entre quienes, me parece, también, entonces joven estudiante Rafael Juan Padilla, sin poderlo afirmar, pero si puedo decir que era uno de los directrices. Para los gastos de la campña se juntaron doscientos cincuenta pesos. Los comisionados se regresaon trayendo como cosa de más valor, la declaración de don José Renteria,aceptando la candidatura para gobernador del Estado.

     Despues de econdada lucha, en la que los inquietos jovenes desplegaron inusitadas actividades, derrochando los entusiamos de su propia juventud, sin preocuparles los trabajos ni las miserias, triunfó la cadidatura del seór José Renteria.

     Como la reacción no descansaba en su propósito de distanciar a los hombre de la revolución, hicieron aparecer al general José María Ochoa, como l evantado en armas en el Fuerte inconforme porque atribuían a Banderas que se rehusaba a reconocer el triunfo de Rentería. Por eso Banderas salió para aquel lugar, en donde se comprobó la trma de intrigas de los políticos desafectos de la revolución.

     En su misma tarea la reacción hizo en creer que Banderas se negaba a entregar el poder, causa por la cual el gobierno de Centro intervino y citó a Banderas, para que entregara el poder, se trasladara a la Metrópoli, en donde lo recluyeron enla penitenciaría, acusado como reponsable de la quema de la fábrica de hilados "El Coloso" de la propiedad de Joaquin Redo, y del fusiliamento del Coronel Luis G. Morones, ambos actos registrados en esta población.

     El Profesor Don José Rentería tomó posesión del cargo a gobernador,el 21 de septiembre de l911.

     A mediados de marzo de 1911, se supo aquí que al grito de ¡Viva Orozco ! por el rumbo de la sierra se había levantado en armas en contra del gobierno de Madero, encabezando aquellos grupos, los cabecillas Antonio M. Franco, Conrado Antuna y Pilar Quintero, que a su paso pos los pueblos, se les venia agregando gente engrozando las filas rebeldes, en forma alarmante, y ante esa noticia, el Doctor Paliza desde el dos de abril de l9l2 dejó de despachar como gobernador, quedando el ejecutivo a cargo del Licienciado Carlos C. Echevarria, como presidente delSupremo Tribunal de Justicia del Estado.

     El 27 de abril del año en curso, los rebeldes llegaron a las goteras de esta población, formando un grupo mayor de tres mil almas , distribuidas en las guerrillas jefaturadas entre otros, por Antonio Franco, Pilar Quintero, Conrado Antuna, Manuel M. Vega, Alfonso Leyzaola, Melquiades Melendres, Fracisco Quintero, Ricardo Quintero, Merced Beltrán, Roberto Almada, Camilo Esquerra (a) el Cilantro, Fidencio Valle, Rafael Inzunza (a) el chiquilín, Eugenio Estensor (a) El chango, Herculano y Modesto Vega, el chilero , el palomo, Enrique Sanchez y otros más, todo bajo dos columnas una al mando de Antonio M. FRanco y la otra de Pilar Quintero.

     La guarnición de esta plaza estaba compuesta de una fracción de la fuerza federal bajo el mando del capitán Curiel y otra fracción del 57 cuerpo rural, bajo el mando del general Ramón F. Iturbe.

     Al darse cuenta el capitán Curiel de la aproximidad de los atacantes, salió en un carruaje hacia allá.

      Ya para inciarse el combate en el Cuartel Colorado,Roberto almada, a fuerza de carrera en uncaballo prieto, se aproximaba, pero viéndolo Uturbe, lo hizo retroceder. Después se supo que Almada se había comprometido entre ellos aprehender y entregar a Iturbe, considerando facil la empresa, por la corta edad de éste y que , en la gente "aristócrata" a la cual pertenecía almada privaba la creencia de que los revolucionarios no "valían nada" , pero no pudo cumplir su ofrecimiento.

     Desde luego el cuartel colorado se vió atacado por elgrueso de los alzados y viéndose comprometido en tan dificl situación (eran más de l00 veces mayor que el contigente con que el que él contaba), con su gente abandonó el cuartel dirigiendose por las huertas de Don Ignacio Vega, con el propósito de pasar el puente negro, pero siendo perseguido de cerca por la gente de Melendres y Chico Quintero, sostuvo contra ellos reñidisimo tiroteo. Con lo que se abrió paso y así pudo salir, haciendole innumerables bajas al enemigo, que disparaba escondido entre la ladrillera del guinacaxtle. Y así, cogió para el norte, dejando elcamino sembrado de cadaveres y la plaza en poder de los asaltantes.

     Los Orozquistas aquí tomaron el nombre de zapatistas y dentro de la ciudad, se entregaron a cometer toda clase de atropellos, robos y asesinatos,creando en la población una situación de terror, se asesinó a pacíficos vecinos, se saquéo el comercio, solo para satisfcer las necesidades de os de la horda, siendo las mercancías sacadas de los comercios, las tiraban, revolvieron las telas finas con las corrientes formando un gran colch ón, revolviendo artículos de farmacia con los de las cantinas. En este barullo todos mandaban y todos hacían los que les venía en gana, sin elmenor respecto y consideración a nadie.

     Como era natural, luego surgió honda división entre Antonio Franco y Pilar Quintero, en la dísputa de la dirección y del mando y principalmente, porque ambos se creian defraudados en la participación del "botín", porque consideraban que elsaqueo había sidomandado y com consecuencia de aquella división, en la tarde del 29 de abril de l9l2 cuando los dos jefes se encontraron frente uno del otro, alentrar al puente Cañedo, seguidos por sus respectivos pistoleros,la gente de Franco disparó contra Pilar, dejamdolo a éste tirado, muerto en el suelo, de donde sus compañeros levantaron, yendo entre ellos, su pa.

      Iturbe después de batir a otro grupo de rebeldes en Guadalupe y Calvo, Estado de Chihuahua,regresaba al Estado, acompañado de don Herculano de la Rocha. Y como aquí se supiera esa noticia, salieron de la plaza al norte, Antonio Franco, elchilero el palomo y otros, para encontrarlo,cometiendo los mas horrorosos crímenes y sin que pudieran escapar ni las niñas de 10 años de la bestialidad de aquellos forajidos hasta que, enfurecido el pueblo, con la ayuda de donCandido Aviles, a la sazón Prefecto de Mocorito, llevaron a cabo una tenaz y energica batida, que los destrozó y los colgó enlos caminos. En esta acción, al lado de Candido Aviles y como segundo, se inició en la lucha armada Macario Gaxiola.

     El 5 de Mayo de 1912 hizo su entrada a esta población el Coronel Orestes Pereyra, trás de batir a Conrado Antuna, quién después de sus robos y fechorías que cometió enesta capital,se salió para el Barrio, llevándose un atajo de cuarenta y cinco mulas cargadas de mercancías, dejando otras tantas en esta población guardadas en un cuarton, que estaba enel solar donde ahora está la capilla del Carmen.

     A los dos días después, hizo su entrada a la población, con su gente el general Ramón F. Iturbe.

     No obstante que la situación estaba completamente dominada paor las armas, el ejecutivo del Estado siguió a cargo del lic., Carlos Echaverria,en su caracter de presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, hasta el 13 de junio de l912, que le entregó algeneral José Delgado, nombrado gobernador por la Cámara de Diputados, pero habiendo sido éste llamado de México el 29 de los mismos, se hizo cargo del gobierno el Doctor Ruperto L. Paliza.

     Restablecido el orden, elgobierno convocó a elecciones y surgieron como candidatos a gobernador, los C.c. Felipe Riveros, Licenciado Enrique Moreno, ambos originarios de Mocorito.

      El pueblo desplegó activísima campaña por sus respectivos candidatos,demostrando con ello que ambos gozaban de popularidad y prestigio, pero en las elecciones triunfó Don Felipe Riveros, entrando en funciones el 27 de septiembre de l912.

     La administración de Riveros se desarrollaba en ambiente , sin contratiempos ni sosobras, pero como en la metrópoli se hablaba de levantamientos , desconocimiento del gobierno de Madero etc., se habían dado cita la mayor parte de Gobernadores considerados de filiación maderista. Don Felipe se trasladó para aquel lugar, previo permiso que le concedió la Cámara de Diputados, quedando al frente del gobierno de manera interina El C. Lopez Portillo. A su regreso Don Felipe volvió a hacerse cargo del Ejecutivo del Estado.

     Desde temprana hora del día 12 de Febrero de 1913, circuló en la ciudad la noticia de que en México, D. F. el general Manuel Mondragón se levantaba en armas en contra del gobierno de Madero y aunque había sacado de la penitenciaría a los generales Bernardo Reyes y Felix Díaz, y se les puso al frente de los sublevados para dirigirse a Palacio Nacional. El Palacio Nacional estaba defendido por el General Lauro Villar y seguía fiel a Madero. En la lucha murió Bernardo Reyes. Madero llegó a Palacio acompañado de sus ministros, y al ver herido al general del Villar designo al General Victoriano Huerta para que se encargara de la comandancia milistar.

     Después de unos días de incertidumbre, creyendo mas bien que la situación mejoraba para Madero, se informó que siendo el general Aureliano Blannquet comandante de las tropas que guarnecían el Palacio Nacional,por orden del General Vitoriano huerta; habían hecho prisioneros a Don Francisco I. Madero y al vicepresidente de la república el l8 de febrero de 1913. Fueron obligados a renunciar a sus cargos, siendo admitidas de inmediato por el Congreso, y se declaro por ministerio de Ley presidente de la República al Licenciado Pedro Lascurain , quién después de nombar a Huerta ministro de Relaciones, presentó su renuncia para que Huerta asumiera la presidencia por ministerio de ley, quedando así consumada la usurpación. Poco desúes se supo que atrás de la Penitenciaría de México se habían asesinado a Francisco I. Madero y a José María Pino y Suarez por ordenes de Huerta el día 22 de febrero de l913.

     La gente ávida de noticias, se reunían en diferentes lugares esperando la decisión del Gobernado del Estado, que sabiéndolo de filiación Maderista, todos creían que por logíca desconocería el gobierno de Huerta, siendo de aquellos grupos los mas importantes,elque se reunía en los amplios salones de la zapateria "La bota de oro" de la firam indutrial y comercial "Teodoro Piccaan y primos", que con sus talleres y oficinas ocupaban stoda la casa situada en la esquina de la calle comercio hoy Angel Flores con la avenida Rubi, en donde se encontraban reunidos mas de cuarenta obreros de la casa, todos decididos maderistas, a los cuales excitaba con frases candentes el trabajador Jesús Vega (a) el meñiquey asistían además el Lic., Enrique Moreno y Francisco Ramos, éste tenedor de libros de la casas, o sea lo que ahora se llama contador. El otro grupo se reunía En la calle Benito Juárez número 56, frente al panteón San Juan, pero ambos grupos permanecían expectantes,esperando temerosos, de que cualquier actitud trastornara los planes de rebeldía que se suponía asumiría el Gobernador Riveros, dada su extracción maderista y su concepto legalista manifestado en diferentes actos de su gobierno. Mas como el tiempo transcurría sin traer una nueva noticia, con cuyo silencio se suponía estar aceptando la situación dada, sobre el cuartelazo de Huerta. Los dos grupos acordaron nombar una comisión para suplicarle un informe y ofrecerle en todo caso el contingente de ambos grupos, designando como representante del grupo de la casa de Piczan al entonces joven Francisco Ramos E., y por los de la calle Juárez, a Antonio Bustamante,vecino de Mazatlánque estaba accidentalmente en esta población y que gozaba de la confianza de muchos, y juntos los dos representantes, tomando a su servicio el carruaje que traía en alquiler don Jesús Torres (a) mijito, así se trasladaron a la casa del Gobernador, en la tarde deldía 4 de marzo de l913.

     Dentro de la inmensa casa de Riveros se notaba inusitado movimiento, multitud de personas de diferentes clases sociales llenaban los amplios salones de la casa, formando corrillos. casi todos hablando en voz baja , casi al oido, como si temieran que alguien escuchara sus comentarios y sus informes ; otros se cruzabam corriendo, al parecer en desempeño de una comisión,los altos empleados del gobierno (del poder Legislatico Ejecutivo y judicial) entraban y salían de la gran finca. pero todos reflejaban una profunda preocupación. Así entre tanto ajetreo, nadie reparaba en nuestra presencia, hasta que apareció una persona armada con rifle en la mano y pistola , al parecer soldado de la escolta del gobernador, y a nuestra indicación llamó a don Felipe, quién nos atendió con esa cortesía característica.

     En respuesta a nuestro cometido Don Felipe nos manifestó que no podía informarnos mas de lo que sabía en la calle; que en esos momentos se reunía con sus más cercanos colaboradores y Diputados, para estudiar la situación y acordar lo que procedía y que al día siguiente el pueblo conocería la decisión tomada por su gobierno. Nos expresó su agradecimiento,indicandonos que no tomaramos ninguna decisión antes de conocerla que asumiría el gobierno, y nos despidió con una palmadita en la espalda.

     Apenas habíamos abandonada la casa, cuando en la calle supimos que en Consejo el gobierno había acordado reconcer como presidente de la República al general Victoriano Huerta. Que el gobierno lanzaría un manifiesto invitando al pueblo a apoyar su decisión. Que cesaría de las prefecturas a los CC. en quines no tuviera confianza absoluta para imponer aquella decisión y que en lugar de los de Culñiacán y de Mazatlán,se nombrarían a los CC. Diputados Mariano Rivas y Candido Aviles,respectivamente. 


Gobernador Redo manifiesta su apoyo a Huerta